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Liderazgo desde el Coaching
Hasta ahora, en el mundo de las organizaciones, el liderazgo se concebía como una competencia y ejercicio asociado a una persona, quien generalmente ocupaba un cargo de jefatura. Este liderazgo era ejercido en la dinámica organizacional que dicta el funcionamiento de los equipos de trabajo orientando las acciones a alcanzar objetivos. El resultado se medía en la eficacia, eficiencia y efectividad del desempeño resolutivo: los líderes y los equipos estaban para resolver los quiebres, demandas y requerimientos del mercado, la organización o el Estado.
El líder Coach cambia radicalmente estas ideas proponiendo el liderazgo como una trans-competencia, es decir una habilidad que se genera en la conectividad e interacción sistemática de un equipo de personas que alinean su conciencia, su potencial de aprender, su emocionalidad y su capacidad de gestión, con la ambición de hacer bien el trabajo para hacer el bien más allá de su organización, en cuyo proceso cada integrante logre la expresión plena de sus talentos, y como fruto de ello generar un valor que impacte en la construcción de una sociedad más armónica. Es la necesidad de la especie humana de construir un hábitat de bienestar la que se plasma en una visión y deseo de plenitud compartido por un equipo. Esta necesidad convertida en misión ejerce una fuerza para que las personas crean que es posible dar un sentido trascendente a sus talentos, acciones y propósitos, más que el poder de las habilidades individuales, las funciones o las tareas diarias.
Este proceso de liderazgo profundo transforma el potencial de bienestar de una comunidad, organización, equipo o una persona en una realidad. Esta transformación sólo se logra cuando las personas están dispuestas a buscar un espacio para ser y estar desde la libertad y creatividad, co-creando un mundo de posibilidades. El bienestar surge al sentirnos efectivos en el logro de nuestros propósitos individuales y colectivos y, en la íntima satisfacción que nos reportan nuestras acciones y su impacto en el entorno.
En líder coach acepta el dolor y sufrimiento en su gestión, pues comprende que ellas aparecen en las personas como un modo de hacer y vivir desde la incumplitud.
El dolor es producido por la vivencia de un hecho que juzgamos nos cierra una posibilidad que teníamos disponible o a mano o, por no alcanzar lo que necesitamos. Lo que teníamos o hacíamos formaba parte de los recursos que sustentaban nuestro ser en el mundo (tener y hacer son dos caras de nuestra identidad). Por ejemplo, perder un vínculo, la salud, o no alcanzar un deseo, meta o aspiración. Estás pérdidas o carencias nos producen dolor pues es la estructura de nuestro ser la que se quiebra o no se siente completa, entonces no logra danzar con el mismo ritmo y plasticidad que nos exige la cotidianidad de la vida. Se rompe la auto-imagen de nuestra identidad, se altera la calidad de nuestras relaciones y el nivel de desempeño en nuestros distintos ámbitos
El hacer se sustenta en redes de conexiones celulares sistémicas. Estas redes son nuestros aprendizajes, los que tenemos ya al nacer y los que vamos incorporando en nuestro desarrollo social. Estos aprendizajes nos abren o cierran posibilidades para alcanzar resultados. Cuando ya no son efectivos para hacer lo que hacíamos con eficacia o para lograr lo que anhelamos en cualquier dominio de nuestra existencia, entonces emerge el sufrimiento.
En la medida que no integremos las pérdidas como hechos de la vida que no se pueden cambiar, y no las aceptemos como tales, comenzará a instalarse en nuestra conciencia y pensamiento el sufrimiento. El dolor tendría su raíz en una pérdida y el sufrimiento en el significado de esa pérdida que mantenemos en el tiempo. Juzgamos que nuestro ser está incompleto y desde esa incumplitud miramos y enjuiciamos la vida desde el resentimiento. Por otro lado, cuando juzgamos que no podemos tomar las oportunidades que nos brinda la vida y percibimos que lo que anhelamos se aleja, nos sentimos incompletos, víctimas de las circunstancias y desanimados. Creemos que no somos capaces o no nos merecemos vivir una vida más plena. En ambos casos ya sea el sufrimiento producido por la amargura de las pérdidas del pasado o el sufrimiento generado por una sensación de empobrecimiento de nuestras posibilidades y por consiguiente en la renuncia a emprender los cambios, están sustentados en un aprendizaje que constituye un tipo de ser en el mundo. Ser-resentido y un Ser resignado.
¿Cómo salir de este sufrimiento para vivir la vida plenamente?. Es un proceso que tiene varias etapas. En primer lugar, aceptar que estamos sufriendo, que hemos perdido algo valioso de nuestro ser o que no sabemos cómo alcanzar lo que anhelamos. Permitirnos llorar, reclamar y sacar toda aquella energía de duelo o frustración que nos produce la sensación de vacío e incumplitud asociada a la pérdida y a la in-efectividad en lo que emprendemos. Una vez que hemos vaciado nuestra alma de esa emocionalidad, darnos tiempo para otorgarle un sentido a la pérdida o a la in-efectividad en nuestros propósitos. El sentido nace de la siguiente pregunta; ¿qué es aquello que puedo aprender ahora de mí si no cuento con lo que disponía antes o, que es aquello que tengo que aprender para actuar más efectivamente? ¿Cómo puedo seguir mi vida sintiendo que soy el protagonista de mi bienestar y efectividad?
Cuando mi Ser ha perdido un tener o un saber con todas las posibilidades asociadas a ello ahora, en esa sensación de vacío, tiene la oportunidad de preguntarse que potencialidad nueva podría desarrollar para volver a sentirse pleno y completo. Aquí comienza un maravilloso camino que es re-descubrirse desde el dolor, re-descubrir el entorno y construir una nueva imagen y visión del ser que potencialmente se podría desarrollar al movilizar nuevos recursos y las posibilidades que antes yacían en un campo ciego de la conciencia. La conciencia funciona como una linterna en una pieza oscura. Sólo somos concientes de lo que hay gracias al haz de luz que nos configura una realidad. Sin embargo, el potencial de existencia de nuevas posibilidades que está donde no hay luz es inmenso y en la medida que cambiamos el campo de luz comenzamos a distinguir nuevas alternativas. Esto mismo funciona hacia nuestro interior: nuestro ser es el cuarto y nuestra conciencia es la linterna. Este proceso requiere del acompañamiento de otro. Desde el amor, respeto y la confianza acompañarlo en cada etapa, observando y haciendo las preguntas simples y profundas, para que logre tomar la linterna y comenzar a explorar y explorarse.
El líder que acompaña tiene que distinguir que en este proceso hay dos seres humanos distintos y no fusionar su emocionalidad, sus explicaciones y la visión que tiene de si mismo y del otro en una sola entidad; son dos seres conectados en interacción. Si no distingue esa separación vital, el proceso de liderazgo lo hará sirviendo sus propias explicaciones, necesidades y requerimientos y, no poniendo su ser al servicio del otro para que descubra por si mismo y con sus explicaciones nuevas posibilidades que le hagan sentido para re-inventarse. El que sirve tiene que confiar que se camina al espacio de bienestar y hacer sentir al otro que se está en esa dirección, aunque muchas veces esta ruta esté llena de piedras, saltos y sombras. Es necesario transitar por estos desafíos para ir re-significando las experiencias del pasado, dotándolas de un sentido de aprendizaje para desarrollar un potencial de Ser en el mundo más rico. A través de un reflexionar guiado darse cuenta que se necesita vivir todo lo que se está viviendo para expandir el ser, su espacio vital de posibilidades, los vínculos socio-afectivos y las creencias y convicciones para sustentar una mejor calidad de vida.
El proceso de este estilo de Liderazgo está cruzado por la innovación. Es decir, no hay liderazgo profundo si no se construye en la relación con el otro o entre el equipo de una organización una experiencia transformadora del ser de las personas y, en consecuencia el de la organización. La transformación en un proceso que cambia la forma de ser del individuo y la capacidad de crear una nueva realidad.
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